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Un servicio amable y personalizado, un bello paisaje, un ambiente apacible y el encanto de un entorno con marcado carácter enológico definen el concepto de esta finca mendocina de San Rafael.

Aquí el viajero encontrará una hospitalidad destacada y podrá adentrarse al trabajo de la tierra en un campo de 20 hectáreas donde se cultivan viñas de Cabernet Sauvignon, olivos, ciruelos y hortalizas, todo con la Cordillera de Los Andes como telón de fondo.

Participar diariamente del trabajo rural, desconectarse en un oasis de bienestar o aventurarse a una geografía propicia para la adrenalina forma parte de la propuesta conque la anfitriona, Nicole Affolter, recibe a sus huéspedes.

Nicole ha sabido impregnar su finca con su carácter centroeuropeo natal. La organización, la sobriedad en la decoración, el amor por la naturaleza descontaminada, la cortesía en el trato, todo indica un marco de confianza y seguridad absoluta.

Por dentro la casa muestra su pulcra y adorable decoración. Un amplio estar con chimenea, ladrillos y mucha madera invita al reposo, la lectura o la conversación con amigos, un trago o un café.
Afuera, una galería estimula la contemplación de los fantásticos atardeceres que acontecen sobre la cordillera de Los Andes. El jardín llama a placenteros paseos entre arbustos, plantas, flores y árboles, cuando no a un generoso baño de sol en la piscina.

Las ocho habitaciones también tienen vistas hacia la cordillera, baño privado, calefacción, terraza, WiFi, aire acondicionado, teléfono y TV satelital.

El hotel cuenta entre sus servicios los del snack bar, cena con especialidades de la gastronomía suiza, organización de actividades, lunchbox para las excursiones, estacionamiento cubierto, servicio de emergencia y organización para el alquiler de automóviles.

En la finca se realizan masajes relajantes y se pueden organizar cabalgatas salidas de trekking, biking, visitas a las bodegas de San Rafael, tours a los lagos, al cañón del Atuel y al Valle Grande, rafting, parapente, circuitos 4×4 en las dunas, esquí acuático, rappel, tour a las leñas la estación de esquí y golf en el Club Nevado.

Nueve hectáreas de naturaleza, siete de reserva natural propia y dos de cuidado jardín, dan marco a esta casona de preciosa arquitectura de muros de piedra y tejas coloniales. Un sitio protagonista de la historia de La Cumbre que supo captar la atención de renombrados huéspedes, como la actriz Nora Gregor y su marido, el príncipe de Austria. Un sitio al que siempre se quiere volver.

Sobre las montañas de La Cumbre, en el encantador Valle de Punilla, Posada San Andrés recibe a sus huéspedes con la calidez de sus propietarios, Daniel y Rosana, quienes saben muy bien recrear un ambiente amigable y familiar.

En Posada San Andrés el alojamiento se dispensa en una hermosa casona construida en 1930 con atractiva arquitectura de piedras y tejas coloniales.

Más contemporánea es la Casa de Las Flores, con confortables suites y equipados departamentos.

Posada San Andrés tiene una excelente agenda gastronómica: desayunos con tortas artesanales y panes frescos, dulces y mermeladas de frutos regionales, comidas caseras para el almuerzo y cenas temáticas.

Calefacción central, baño privado, TV, biblioteca, quincho con asador, jacuzzi, espectáculos en vivo y juegos para niños adentro y afuera forman parte de la propuesta de esta señorial posada serrana.

La posada fue noticia desde sus inicios en 1930, siendo su primer dueño el intendente de La Cumbre, Gustavo Andersen.

La construcción fue una de las primeras en contar con calefacción central, toda una extravagancia para el momento.

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En 1940, Nora Gregor, la actriz casada con el príncipe de Austria Stahremberg, y su hijo, visitaron la posada mientras el heredero luchaba en la guerra de África.

En 1994 la posada volvió a abrir las puertas al turismo en manos de los actuales anfitriones, Rosana Alasino y Daniel Alonso, quienes le devolvieron el esplendor original y quienes mantienen una la firme convicción de reconstruir la historia de este precioso lugar.

Dos hectáreas de cuidado jardín y nueve hectáreas de reserva natural propia con añosa arboleda dan marco a un descanso profundo, inspirado en la naturaleza, la paz, el sosiego y el aire puro que baja siempre fresco desde las sierras.

Una piscina con solarium rodeada por rosas y agapantos brinda una excelente visual del bellísimo entorno serrano que motiva agradables caminatas, paseos, juegos de golf y toda la aventura de la zona: cabalgatas, travesías 4×4, mountain bike o avistaje de cóndores en Ongamira.

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En un extenso predio de 9000 metros cuadrados donde prospera frondosa la mata atlántica, esta preciosa posada de charme particular, ofrece sus suites frente al mar y 14 cómodas cabañas con acceso directo a la playa.

Con una formidable integración arquitectónica al entorno que hace posible disfrutar de cerca la flora y la fauna marina, en Estaleiro pueden vivirse estadías apasionantes.

Una variedad enorme de flores, pájaros y mariposas, el bramido del mar inminente, el tupido verde que cuela su frescor por las ventanas y la cordial atención de sus dueños, hacen de éste un lugar especial en el sur del Brasil.

Para quienes gustan de mayor intimidad, la mayoría de las cabañas cuentan con cocina equipada, mientras que en el complejo se pueden disfrutar de otras comodidades y servicios, como un activo restaurante en la playa, sala de juegos, piscinas, asadores y atención en los cuartos.

Habitaciones con aire acondicionado, galerías, hamacas paraguayas, un mar siempre generoso bajo el cielo permanente azul. Inolvidable.

Quienes gustan de los viajes románticos tendrán aquí un refugio al cual siempre se quiere volver: una suite frente al mar con hidromasage, velas y flores, cena con champagne en el hermoso bistrô de la posada a la luz de las velas, la luna reflejando en las olas del mar y el despertar sin horarios con un desayuno digno del Olimpo.

Puertas afuera la aventura en unas playas donde aún no se han descubierto los tesoros de legendarios piratas, pero donde se descubren las maravillas de la naturaleza costera que crece con energía y vigor en su estado más puro.

Aquí hay leyes ambientales que han tenido muy buenos resultados en la conservación y recupero de la mata atlántica, algo que, junto a las montañas y la excelente calidad de pureza del mar, otorga una belleza paisajística increíble.

Es un sitio buscado por quienes gustan del snorkel, el buceo, la pesca o el encuentro con algún delfín.

Hay que consultar sobre los paquetes especiales de Reveillón y Carnaval, así como los de baja temporada con planes familiares muy tentadores.

Especial niños: se han implementado programas especiales para los más pequeños del hogar, como las clases de yoga infantil, una excelente oportunidad de aprender a dominar el cuerpo, y las energías.

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El mejor lugar para disfrutar la belleza natural de San Carlos de Bariloche, a 20 minutos del Cerro Catedral y sobre la costa del lago Nahuel Huapi. 9 preciosas cabañas con desembarcadero y todas las comodidades.

En el brazo Campanario del lago Nahuel Huapi, a 20 metros de la costa y a 17 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche, Puerto Pireo se muestra como el reducto ideal para vivir la Patagonia en cuerpo y alma.

Todos los servicios de un apart hotel y la intimidad de sus confortables 9 cabañas; actividades outdoors en todas las estaciones, traslados al cerro Catedral, cabalgatas, pesca y navegación desde un muelle propio.

Las Cabañas de Puerto Pireo han sido construidas en troncos de ciprés y piedras haciendo culto al precioso estilo patagónico andino que caracteriza a las aldeas de montaña locales.

Tienen amplios ventanales con doble vidrio para el disfrute visual del entorno inmediato y del majestuoso paisaje que caracteriza a esta zona del país.
Cada cabaña (las hay Standares, Superiores y Suites) lleva el nombre de alguna de las especies de aves que habitan el lugar.

Tienen capacidad de 4 a 7 personas. Las Suites y las cabañas Superiores cuentan con jacuzzi.

Una piscina semicerrada y climatizada pone un rasgo distintivo a Puerto Pireo. Son 15 metros por cinco de ancho, con techo vidriado y corredizo para cerrarla por completo en los fríos y nevosos días de invierno. Los amantes de la natación sabrán apreciar el sistema de nado contracorrientes.

Quienes gustan de la vida sana aprovecharán el gimnasio con aparatos Life Fitness, el sauna, ducha escocesa y servicios de masajes y relax.

Puerto Pireo cuenta con estacionamiento privado, seguridad y control de acceso al complejo, portones automáticos, sala de juegos y plaza para niños, calefacción central, servicio de mucama, ropa blanca, toallones de piscina, desayuno en la cabaña y parrillas individuales.

Hay muelle con rampa para descender embarcaciones al lago y servicio de amarra. Estas instalaciones, y su escasa distancia a la costa del Lago Nahuel Huapi, lo hacen el sitio ideal para las actividades náuticas: Yatching, navegación en un clase olímpica con instructor, salidas en kayak con guía, buceo y gomón para descender y explorar los sitios más escondidos de la costa del Nahuel Huapi. Un privilegio.

Otra especialidad de la casa está dada por las salidas a la nieve. Hay traslados diarios al cerro Catedral, asesoramiento en clases de ski, snowboard y otras aventuras blancas.

Hay muy buenos programas de mountaine Bike, rafting, cabalgatas y canopy.
Momentos de sumo placer se viven en el Restaurante Amarra 17 donde se puede disfrutar una estupenda cocina de autor y asados patagónicos. Desde aquí se ofrece servicio de delivery opcional para las cabañas.

El salón es el sitio ideal para la realización de fiestas y eventos empresariales. Tiene un sector para congresos, living con gran chimenea, una excelente vista y capacidad para 50 personas. Es el sitio ideal para festejar cumpleaños, aniversarios, reuniones de trabajo, worshops y encuentros empresariales.

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La naturaleza del Litoral encuentra su lugar es este complejo hotelero de 10 mil metros de superficie con spa y completo centro de convenciones. Es el lugar ideal para vivir las vacaciones familiares con plena diversión y aventura, un fin de semana lleno de placidez o lograr la fiesta más memorable. Deportes y recreación, muy buena atención, excelente gastronomía y servicios especiales para niños. Bolacuá lo tiene todo, a menos de dos horas de Buenos Aires.

Bolacuá dispone al turista 29 habitaciones y un apart cuádruple. Las suites dobles superiores están provistas con aire acondicionado y ventilador de techo, baño con hidromasajes, frigobar, estacionamiento privado y excelente vista panorámica al paisaje rural de Gualeguaychú. Similares mimos se encuentran en las habitaciones de menor categoría.

Cuenta con servicio de seguridad y de urgencias, toallas de piscina y limpieza.

La piscina con snack bar es motivo de reunión y diversión la mayor parte del año; propicia excelente vista a un jardín con mucha vida de acuerdo a cada estación .

El complejo cuenta con dos bares, un restaurante donde se come muy bien y sala de TV, mesa de pool, juegos de mesa, WiFi y cine. Las estadías de Bolacuá encuentran exquisita comida y desayuno buffet.

En Bolacuá hay un menú de actividades muy nutrido: paseos en sulkies, bicicletas y birdwatching. Hay canchas de fútbol y voley de playa. Se organizan propuestas de recreación y deportivas permanentes, tanto para adultos como para niños.

Vale tener en cuenta la presencia de personal para la realización de tratamientos de estética.

El complejo tiene muy cómodas instalaciones para la realización de eventos empresariales y celebraciones familiares o sociales, congresos, seminarios y conferencias, siempre acompañados de adecuados servicios gastronómicos.

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En los infinitos campos de la provincia de Buenos Aires una estancia fiel al más típico turismo rural argentino que dispone para sus huéspedes vastos horizontes para recorrer a caballo o en carruajes restaurados.

Una huerta abastece la cocina y un monte de frutales provee de muy buena materia prima para los dulces del desayuno, la merienda y los postres.

Una espectacular piscina de 12 metros de largo estimula en La Plegaria divertidas tardes de verano, recreando el ambiente propicio para un fin de semana destacado o para una vacaciones inolvidables.

A 127 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, en el partido de Chascomús, Estancia La Plegaria recibe a sus huéspedes en su confortable casa posibilitándoles el contacto directo con los procesos productivos que se desarrollan en sus 1200 hectáreas de campo.

Allí se crían, recrían y engordan dos mil cabezas de ganado vacuno, especialmente Aberdeen Angus. En esta estancia se practica el destete de terneros, habitualmente se practican las vacunaciones de rigor y se trabaja con inseminación artificial, tareas que, junto a la yerra, el servicio de los toros y la elección de futuras madres, marcan una agenda rural sumamente atractiva para compartir con peones y capataces .

El campo de La Plegaria, donde también se siembra pastura, maíz y moha, se puede recorrer a caballo o en carruajes, breke o lujanera, observando no sólo las tareas rurales, sino la belleza natural de los bosques de eucaliptus, el paisaje surcado por molinos y aguadas y la constante presencia de la fauna silvestre con peludos, liebres y una enorme cantidad de aves que motivan inspiradas caminatas.

En La Plegaria no se reciben menores de 18 años, de manera que el ambiente es especial para disfrutar en tranquilidad e intimidad. Una calma puesta de sol, un agradable amanecer pleno de colores, sentir puros los sonidos de los pájaros o simplemente sentarse bajo un firmamento plagado de estrellas sintiendo el croar de las ranas forman parte de los momentos que pueden vivirse en esta estancia bonaerense.

Los momentos de las comidas son memorables en La Plegaria. Desde el desayuno, que llega servido con infusiones acompañados de panadería y dulces caseros de tomate, membrillo, higo, ciruela, durazno o naranja amarga, mieles elaboradas dentro del establecimiento, a los tradicionales y exquisitos asados criollos, pasando por una surtida picada de campo.

El quincho es escenario de un abanico culinario suculento que suele coronarse con una parrilla desde la cual llegan doradas carnes de cordero y pollo, sabrosos brochettes vegetales producidos en una huerta que es propia, y ensaladas tan variadas como generosas.

Las tardes en La Plegaria se coronan con una deliciosa merienda a base de tortas y tartas caseras, el buen té y, por cierto, el tradicional mate argentino.

El monte frutal alimenta algunos episodios de una cena fantástica provista con los mejores vinos del país, antesala de alguna conversación acompañada con café o té en las galerías, bajo la luz de la luna, con la paz de la pampa y el sosiego de una noche inspiradora del sueño reparador.

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Ineludible referente de la legendaria Ruta 40, Estancia La Estela pone al viajero en el corazón de la Patagonia Austral, abriendo las puertas del magnífico territorio patagónico frente a los paisajes que regalan a la vista el lago Viedma y los cerros Fitz Roy y Torre. Cabalgatas, rafting, pesca, arquería, paseos en bicicleta, increíbles caminatas y visitas a un bosque petrificado son algunas de las propuestas de este maravilloso lugar.

En un camino de 170 kilómetros que culmina en el maravilloso Glaciar Perito Moreno, es ésta una de las mejores opciones para asentarse en cualquier viaje que tenga por destino el sur de Argentina.

Ubicada en la naciente del río La Leona, sobre la costa sudeste del lago Viedma y con las montañas de Los Andes que parecen poder tocarse con la mano, La Estela brinda un hospedaje lleno de mimos a la vez que facilita una experiencia de viaje impactante e inolvidable en la geografía de los glaciares.

La Estela es una típica estancia patagónica. Un clásico del turismo rural de Argentina. Aquí hay pleno contacto con la naturaleza a la luz de unos anfitriones conocedores al detalle del entorno y las mejores maneras de abordar el paisaje para descubrir encantos guardados casi en secreto a lo largo de los años.

Es el sitio ideal también para tomar contacto con una cultura milenaria y matizada con las últimas corrientes inmigratorias llegadas a Sudamérica desde puertos europeos. A mitad de Camino entre El Chaltén y El Calafate, la estancia ofrece increíbles cabalgatas por la costa del lago Viedma, y algo único en la zona: rafting sobre el río La Leona en cómodas canoas para dos personas o balsas de hasta 8 localidades.

A lo largo del río La Leona y en la costa del Lago Viedma se podrán pescar ejemplares de Trucha Arco Iris, Trucha Salmonada y Salmón Perca. No será necesario que Ud. incluya en su equipaje sus equipos de pesca dado que La Estela proporcionará a sus huéspedes todos los implementos necesarios para la pesca con cucharas y señuelos.

Desde la estancia, con buen asesoramiento, es posible trasladarse hasta El Chaltén -Capital Nacional del Trekking- y disfrutar de caminatas de menor o mayor dificultad.

La estancia tiene su propio polígono de tiro al blanco donde poder practicar ballesta o arco y flecha.

Las 3.000 hectáreas de la Estancia La Estela ofrecen terrenos de todo tipo para practicar Mountain Bike a través de distintos circuitos diseñados entre cerros, arenales y la costa del río, apreciando la flora y fauna autóctona de la Patagonia mientras se disfruta de paisajes únicos. Una actividad ideal para los amantes del deporte, la naturaleza y los aficionados a la fotografía.

L estancia cuenta con seis confortables suites decoradas con estilo auténticamente local, con inmejorables vistas al lago Viedma, al cerro Ftiz Roy o a la estepa patagónica.
El living es un lugar para disfrutar tras un día de intensa actividad; provisto con material de lectura, videoteca, LCD 42 pulgadas y chimenea, es propicio para el descanso y los momentos de conversación para compartir experiencias.

Las horas de las comidas llegan en La Matera, sobre la costa del río, donde se saborean excelentes desayunos, asados de cordero patagónico y otras delicias locales. Las comidas también se sirven en el salón de usos múltiples, un lugar para deleitarse junto al hogar, jugar al pool, disfrutar un buen trago en cómodos sillones, leer, usar juegos de mesa, visitar la vinoteca y sentirse regocijado en un ambiente decorado con estilo puramente patagónico.