Estancia La Plegaria: Turismo rural en Buenos Aires

Publicado: 2 octubre 2013 en General

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En los infinitos campos de la provincia de Buenos Aires una estancia fiel al más típico turismo rural argentino que dispone para sus huéspedes vastos horizontes para recorrer a caballo o en carruajes restaurados.

Una huerta abastece la cocina y un monte de frutales provee de muy buena materia prima para los dulces del desayuno, la merienda y los postres.

Una espectacular piscina de 12 metros de largo estimula en La Plegaria divertidas tardes de verano, recreando el ambiente propicio para un fin de semana destacado o para una vacaciones inolvidables.

A 127 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, en el partido de Chascomús, Estancia La Plegaria recibe a sus huéspedes en su confortable casa posibilitándoles el contacto directo con los procesos productivos que se desarrollan en sus 1200 hectáreas de campo.

Allí se crían, recrían y engordan dos mil cabezas de ganado vacuno, especialmente Aberdeen Angus. En esta estancia se practica el destete de terneros, habitualmente se practican las vacunaciones de rigor y se trabaja con inseminación artificial, tareas que, junto a la yerra, el servicio de los toros y la elección de futuras madres, marcan una agenda rural sumamente atractiva para compartir con peones y capataces .

El campo de La Plegaria, donde también se siembra pastura, maíz y moha, se puede recorrer a caballo o en carruajes, breke o lujanera, observando no sólo las tareas rurales, sino la belleza natural de los bosques de eucaliptus, el paisaje surcado por molinos y aguadas y la constante presencia de la fauna silvestre con peludos, liebres y una enorme cantidad de aves que motivan inspiradas caminatas.

En La Plegaria no se reciben menores de 18 años, de manera que el ambiente es especial para disfrutar en tranquilidad e intimidad. Una calma puesta de sol, un agradable amanecer pleno de colores, sentir puros los sonidos de los pájaros o simplemente sentarse bajo un firmamento plagado de estrellas sintiendo el croar de las ranas forman parte de los momentos que pueden vivirse en esta estancia bonaerense.

Los momentos de las comidas son memorables en La Plegaria. Desde el desayuno, que llega servido con infusiones acompañados de panadería y dulces caseros de tomate, membrillo, higo, ciruela, durazno o naranja amarga, mieles elaboradas dentro del establecimiento, a los tradicionales y exquisitos asados criollos, pasando por una surtida picada de campo.

El quincho es escenario de un abanico culinario suculento que suele coronarse con una parrilla desde la cual llegan doradas carnes de cordero y pollo, sabrosos brochettes vegetales producidos en una huerta que es propia, y ensaladas tan variadas como generosas.

Las tardes en La Plegaria se coronan con una deliciosa merienda a base de tortas y tartas caseras, el buen té y, por cierto, el tradicional mate argentino.

El monte frutal alimenta algunos episodios de una cena fantástica provista con los mejores vinos del país, antesala de alguna conversación acompañada con café o té en las galerías, bajo la luz de la luna, con la paz de la pampa y el sosiego de una noche inspiradora del sueño reparador.

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