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Apoyando la noble iniciativa de Casa Vinícola Conalbi Grinberg junto al Consulado de Chile en Mendoza, Hideout invita a la exposición de la prominente y talentosa artista Haydeé Peña y Lillo, quien ha sabido dar expresión el alma del vino con la técnica de la acuarela.

Haydée Peña y Lillo nació en Mendoza en 1944. Actualmente sus obras se encuentran en colecciones privadas de Argentina, París, Madrid, Canarias, Chile y Estados Unidos.

Tras cursar en Artes Plásticas en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, participó en numerosas muestras colectivas e individuales, entre las cuales pueden mencionarse las siguientes:

– Salones Provinciales del Consejo Profesional de Ciencias Económicas.

– Premio de Acuarela en el Salón Provincial de Vendimia 1994.

– Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú A Casa de Fader A

– Salón Avon en el Arte 1995.

– Exposición de pintura mural en Casa Andina 1995 (Feria de Arte Decorativa).

– Mención en Salón Provincial Consejo Profesional 1997.

– Mural pintura sobre cerámicos Iglesia Asunción de la Virgen.

– Mural Virgen colegio Los Olivos.

– Mural Bodega Lagarde S.A.

– Mural Parroquia Fundación Gracias a Dios

– Exposición Fundación Auge.

– Sus obras se encuentran en colecciones privadas en Argentina, Paris, Madrid, Canarias, Chile, y Estados Unidos de Norte América

Dijo sobre ella el diario Los Andes de Mendoza:

“A través de una variada temática que no cae en reiteraciones, Haydee Peña y Lillo descubre con su pincel, acuarelas y murales, las recetas de la pintura. El espíritu que encierra su obra es la permanente búsqueda de una concreta individualidad.

En sus creaciones coexisten el paisaje interior y exterior en un despliegue de espacios, buscando el movimiento equilibrado de los temas utilizados, donde mágicamente se proyectan ante los ojos del espectador cristalinos reflejos. Su obra es de excelente calidad y magnetismo”.

A continuación algunas de las obras de esta muestra:

Para más información sobre el eventos visita: Hideout Argentina

Si quieres saber más sobre Casa Vinícola Conalbi Grinberg:

Casa Vinícola Conalbi Grinberg en Hideout Argentina

Casa Vinícola Conalbi Grinberg en Antiqua Natura Argentina

12 y 13 ó 13 y 14 de Febrero 2010

Alojamiento con desayuno y 2 cenas, sin bebidas:

$ 560 la pareja.

A cada pareja se le entregará de obsequio una botella de vino trivarietal

“Alta Bonanza de los Andes”

 

La posada de Finca El Mercedario se encuentra en la esquina de la calle de Los Enamorados con Presidente Roca, en la romántica Barreal, con toda la cordillera de Los Andes señoreando el horizonte más elevado de toda América. Habrá un paisaje más apropiado para Cupido? Por la noche, la Fiesta de los Enamorados, en Calingasta. Habrá un plan más perfecto para los enamorados?

La Armonía, la belleza mostrada en generosidad, el paisaje majestuoso cortando un horizonte donde asoman las mayores alturas de América. Los colores combinan en una paleta cromática que ha sabido inspirar a los hacedores de Posada El Mercedario.

Alojarse en El Mercedario es un lujo sin brillos ni solemnidades, pero con la garantizada certeza de volver a casa con los recuerdos de un lugar que habrá encontrado un jerarquizado espacio en el corazón y en los buenos recuerdos.

Ya las primeras impresiones cuentan. Esta casa de arquitectura simple, colores estrictamente sobrios y líneas básicas anuncia un firme cuidado por su originalidad histórica.

Habiendo acompañado al pueblo desde 1928, la vieja casona que ocupa la tradicional esquina de calle Los Enamorados con Presidente Julio A. Roca ha sido dispuesta al turista con amplias comodidades pero con el mismo carácter de siempre.

La decoración no ha sido sacada de las revistas de modas, ni mucho menos. Pero aquí más valen los muebles de rústica y talentosa faena, artesanías de las buenas y bien locales, libros de época, y un ambiente familiar tan auténtico como distendido.

La finca, donde se crían animales de granja y se cultivan vegetales como los espárragos, alimenta una sabia cocina que toma de ella sus elementos más frescos. Junto a un buen repertorio de vinos sanjuaninos y una acabada atención, en el restaurante se logra una trilogía perfecta.

Bien comidos y dormidos con la calidez familiar, los huéspedes de El Mercedario tienen en sus manos la posibilidad de andar caminos por una Argentina maravillosa, sorprendente, deslumbrante. Un sitio apenas explorado, cual gema oculta, cual lujo de pocos, cual exclusividad reservada sólo para quien pueda enterarse de su existencia.

Su propietaria, Martha Galaburri, sabrá orientar a los espíritus más ávidos de aventura.

El Alojamiento, la cocina y el descanso

La posada cuenta la conexión a internet, teléfono, biblioteca, parrilla y quinta, juegos para niños, un almacén de vinos, dulces y artesanías y se disponen bicicletas y prismáticos.

En su restaurante criollo y café se pueden degustar sabores típicos nacionales y regionales, exquisiteces de frutas, verduras y legumbres de la huerta.

Se sirven manjares cocidos a la parrilla, horno a leña, asador, disco de arado y ollas de hierro y barro.

Hay exquisitos vinos sanjuaninos, cervezas artesanales, jugos de frutas cosechadas encasa, té de aromáticas cultivadas allí mismo y variedades de cafés traídos de Brasil, Colombia y Costa Rica.

Hay menús especiales para vegetarianos y celíacos y especialidades que tienen que ver con la carne de chivito, conejo, empanadas, embutidos, humita en chala, papas y batatas a la barrealina, brochettes de verduras, dulces y postres regionales.

Para más info:

Finca El Mercedario en Hideout Collection

Finca El Mercedario en Antiqua Natura Argentina

Bajo nuestro lema “Alojamientos con alma” se publicó el aviso a página completa en Revista Lugares en su edición del mes de diciembre 2009. Participaron en esta ocasión:

Estancia Yapeyú

Hostal Ca’ Montana

Bambú River Lodge

Posada La Escondida

Puerto Paraíso Lodge

Posada de la laguna

Cabañas Puerto Luna

Haras Rancho Lodge

Posada San Andrés

Estancia La Plegaria

Rincón del mar

Cabañas Río Mendoza

*Por Luis Pablo Conalbi Peña y Lillo

La Vid y el vino, nos ofrecen un maravilloso aporte histórico-cultural que nos permite dar cuenta y acreditar los factores que incidieron en una identidad que hoy distingue a una provincia como Mendoza y la impulsa al desarrollo y a pelear por un lugar en este mundo globalizado.

Aprendí a venerar la vid, admirando desde muy chico su rol generoso en la prosperidad

Material, y en la evolución social de Mendoza, a la cual estoy enraizado. Lo único que tenia para dar era sol, un suelo sin igual y caudal de agua cristalina bajando de los Andes, desarrollándola sana para producir en cantidad y calidad optima. Por lo demás la sabemos profundamente arraigada en el corazón de los mendocinos, por que simboliza sus esperanzas y el patrimonio del bienestar común, brindando la posibilidad de mostrarla a la admiración de los de acá y el resto del mundo.

Estas cepas, que dieron origen a esta actividad, luego convertida en industria, fueron traídas por los españoles. Llegando al Virreinato del Perú, y luego pasando por la Capitanía General de Chile, se arraigan en Mendoza. A estas, se las conoce como criollas y fueron ellas las que por siglos rebalsaron los lagares mendocinos con su abundante producción, e hicieron paulatinamente de Mendoza una zona vitivinícola por excelencia.

Puede afirmarse que los primeros viñedos mendocinos se formaron a la vera de los conventos y que en la vecindad de sus claustros solariegos, nacieron las primeras bodegas y destilerías. Fueron sus principales precursores los clérigos, el elenco más ilustrado de la colonización.

La vida de Cuyo se forjó bajo la sombra de estas vides. Encontrándolas en forma de parrales dándole fresca sombra a los patios cuyanos, o plantadas perdiéndose en el horizonte.

El vino se convirtió en la bebida más preciada, en una tierra donde la lluvia era escasa, y el agua para beber dudosa. El vino era higiene, sanidad asegurada. Ya no se trataba de que fuera una bebida para clases altas, y era infaltable en la mesa de cualquier mendocino. Hasta la familia más sencilla tendría su parral, para poder elaborar su vino en casa. De esta manera, el vino, formara parte de la dieta diaria.

Luego, con la modernidad, fueron reemplazadas por las llamadas cepas gringas, vides provenientes de las zonas de Borgoña, Burdeos, la Champagne, regiones italianas y otras regiones europeas. La industria comienza un camino de modernización y refinamiento. Con el correr del tiempo, esta se convirtió en sustento económico de muchas familias, permitiendo la capitalización, la proyección y construcción de obras hidráulicas importantísimas, que permitirían ampliar y mejorar la calidad de los cultivos.

Deja de ser una simple bebida y se transforma en un alimento; descubriendo hoy sus bondades como antioxidante y sus beneficios para problemas cardíacos. En la actualidad, muchos hoteles y spa de lujo utilizan su materia prima para tratamientos relacionados con la salud y el tratamiento holístico.

Una mesa sin vino, seguirá siendo lúgubre como un día sin sol, pero se puede vivir sin vino, aunque se viva desgraciadamente.

El Génesis nos habla del origen divino de la vid, al situar la viña del Señor en el paraíso terrenal. Desde un principio el vino se encuentra con nosotros y transitó junto al hombre en todas sus conquistas, alentando tropas, celebrando, alimentando, inspirando, prediciendo a través de la voz de los profetas, y a veces envenenando.

Noé la salva de la devastación diluviana amparándola en su arca.

El correr de la historia evidencia que la vid es la planta más humana y más codiciada por el hombre desde todos los tiempo. Precisamente por la utilidad de su fruto que nos proporciona el mejor de los alimentos y la más sana y mística de las bebidas.

De allí, que la vid fuese siempre la elegida por los conquistadores, para llevarla consigo y arraigarla junto a sus conquistas y fundaciones, venciendo, en algunos casos, a las condiciones más adversas

Luego, el vino será quien haga de embajador y acompañará el desarrollo sociocultural de aquella comarca. La fama de los grandes vinos junto a los hombres y su historia, lo consagran imperecedero por su condición de la mejor de las bebidas y por sobre todo, por ser el más reconfortante de los alimentos del espíritu.

Nadie en lo terrenal supero la jerarquía mística de la vid y el vino.

Todos los hechos relacionados con la historia del vino han sido inspiradores, e interpretados por los más variados artistas de todos los tiempos, en concepciones líricas, literarias, pictóricas y escultóricas.

Jamás hubo un poeta enemigo del vino, ni creo que lo haya habido. No nos extrañemos encontrar el vino junto a cada paso dado por el hombre; en la mesa de todos los días, celebraciones importantes, o en la soledad e intimidad de nuestra alma.

El vino es la obra admirable del sol, de la tierra y finalmente del hombre. Un gran vino solo se obtiene de zonas con luz radiante y suelos con buen drenaje como Mendoza.

Ningún otro cultivo, pudo ofrecerle a la tierra, el aprovechamiento optimo de los ríos de la cordillera de los Andes, por medio de obras hidráulicas fantásticas construidas en épocas donde la imaginación y las ganas, eran la herramienta más valiosa; claro que el vino compensó con creses la inversión realizada.

Esta magnífica conquista lograda a base de sacrificios y afanes de distintas generaciones, trajo prosperidad, y algo único, nuestra identidad. Esto nos identificará dentro de un mundo en permanente ebullición y fuertes vientos de cambio.

Conalbi Grinberg Casa Vinícola en Antiqua Natura Argentina

Conalbi Grinberg Casa Vinícola en Hideout Argentina

Conalbi Grinberg: la exclusividad de una casa vinícola mendocina